La imagen de la Virgen no está documentada y las atribuciones que los estudiosos del tema, vienen atribuyendo a la ejecución de la misma oscila en un periodo de tiempo bastante considerable que abarca desde 1624 hasta 1750. Sin embargo no se ha encontrado aun ningún documento que contraste la autoría de la Dolorosa de San Gil ni avale las distintas hipótesis sobre su autoría por lo que no pasan de ser meras conjeturas y ninguna de ellas es demostrable.
A la Macarena se le conocen cuatro restauraciones que no han alterado su aspecto, lo que si ha cambiado a lo largo de los siglos la manera de vestirla.
Según los estudios realizados a la imagen la mascarilla es obra del siglo XVII y puede datarse concretamente al estilo desarrollado en Sevilla en torno a 1680.

La Macarena mide 1.75, está realizada en pino y ciprés. Las restauraciones que ha sufrido fueron realizadas por Emilio Pizarro Cruz en 1881, Castillo Lastrucci en 1935 y Francisco Arquillo en 1978 y 1992. La posición de la cabeza es frontal, ojos de cristal, dirección de la mirada baja, tiene 5 lágrimas de cristal; dos en la mejilla derecha y tres en la izquierda, boca entreabierta, tallados los labios superiores y la lengua. Imagen de candelero, que data de 1978, autor del mismo Francisco Arquillo Torres.